La administración territorial moderada

Resumen


A) La lucha por el poder municipal - 1. La Revolución en Alicante: división social y escisión institucional - a) La Junta revolucionaria de la capital - b) La Diputación en el exilio - 2. La última Diputación progresista - B) El modelo territorial centralizado - 1. El moderantismo y la tendencia a la centralización - 2. La ley provincial de 8 de enero de 1845 - C) Aplicación de la nueva legislación - 1. Adecuación progresiva - 2. Instalación de la Diputación conforme a la legislación moderada

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Extracto


La administración territorial moderada

A) La lucha por el poder municipal

Después de la defenestración de Olózaga como presidente del Gobierno con motivo de los oscuros sucesos de la noche del 28 de noviembre406, llegó a la presidencia González Bravo. Suponía la vuelta al poder del partido moderado y, con él, la recuperación de sus proyectos políticos más importantes. La supresión de la Milicia Nacional, la limitación de la libertad de imprenta, así como la reforma de la administración local volvieron a plan-tearse. En este sentido, el 30 de diciembre se promulgaba la ley de Ayuntamientos de 14 de julio de 1840407. Proyecto legislativo que tiempo atrás había motivado el inicio de la revolución popular y que, tres años después, iba a causar uno de los episodios más violentos de nuestra provincia. Desde ese momento la división entre moderados y progresistas se acentuó. Pese a los escritos de apoyo que el Gobierno recibía desde distintos puntos de la Península408, se temía que los liberales exaltados se alzaran en armas contra sus medidas. Y así ocurrió. El 28 de enero de 1844 la revolución estallaba en Alicante409.

1. La Revolución en Alicante: división social y escisión institucional

No fue una casualidad que el alzamiento popular se iniciara en la capital lucentina. El carácter progresista del pueblo alicantino, que ya había dado sobradas muestras de su talante liberal en la experiencia constitucional de

1812, hizo que acogiera con entusiasmo la revuelta popular410. No obstante, la rebelión no tuvo el eco que inicialmente cabría esperar411. Las autoridades municipales de Alcoy, durante la madrugada del día 30 de enero, se constituyeron en Junta de Autoridades de forma permanente para garantizar el orden público en la ciudad y mostrar su respulsa al alzamiento revolucionario acaecido en la ciudad de Alicante412. La misma actitud mantuvieron los Cabildos de Elche, Aspe, Elda, Concentaina y Orihuela provocando la división de la sociedad alicantina que tendrá su reflejo en las instituciones provinciales413.

a) La Junta revolucionaria de la capital

Parte de los vocales provinciales apoyaron el alzamiento y se sumaron a la causa del coronel Pantaleón Boné. Éste rápidamente reorganizó la administración provincial. Se erigió en comandante general, y con el apoyo de los diputados Manuel Carreras, Antonio Verdú y Teodoro Alenda, constituyó una Junta provisional de Gobierno de la provincia de Alicante de la que también formaron parte José María de Gaona y Miguel España. Actuó como vocal-

secretario Marcelino Franco414. Instalada la Junta revolucionaria lanzaba su primer manifiesto. En él justificaba el alzamiento popular como la única reparación posible a la ofensa que el Gobierno había infringido a los liberales de septiembre de 1840415. Asimismo, la Junta, constituida en Suprema de gobierno de los reinos de Aragón, Valencia y Murcia, elevaba un manifiesto a la reina Isabel II. Declaraba su sumisión a la autoridad real, denunciando los excesos cometidos por Ministerio de González Bravo al tratar de suprimir la Milicia Nacional y «lanzar al rostro de la Nación aquella ley de odiosa memoria»416. Una vez constituida adoptó sus primeros acuerdos en materia de seguridad pública. Para ello decretó la movilización de la Milicia Nacional y ordenó la creación de una Junta de Armamento y Defensa encargada de adoptar las medidas indispensables para organizar las fuerzas militares de la provincia417. Asimismo trató no sólo de aumentar el número de efectivos militares a sus órdenes ofreciendo ascensos y «un real de plus á todos los soldados que gusten alistarse en el ejército libertador»418, sino también de motivar a las tropas para que el levantamiento se expandiera más ...

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